La empatía y las relaciones sociales

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La empatía es la habilidad para comprender, ser consciente, sensible y experimentar en forma vicaria los sentimientos, pensamientos y experiencias de otras personas, que no son nuestros sentimientos (Giner, 2013). Goleman (2012) la describe como la habilidad de saber lo que siente el otro y entra en juego en muchas situaciones del día a día. Giner (2013) recalca que la empatía requiere que la persona enfoque su atención respetuosamente en la otra persona buscando escuchar y comprender sus acciones y emociones, entender qué están sintiendo, cuán intenso es ese sentimiento y por qué se siente de esa manera. Mientras más se domine la empatía, se logrará una mejor comunicación con los demás y se podrá influir positivamente en ellos. Por lo tanto, la empatía es una cualidad clave en la atención al cliente, en las ventas, en los actos de liderazgo y en todas las comunicaciones de trabajo, con la familia y los amigos.  


Según Panju (2011), la empatía implica comprender a los demás, es decir interesarse activamente en sus preocupaciones, qué les motiva, cómo trabajan y cómo se podía trabajar conjuntamente con ellos. También implica crear y mantener lazos de compenetración, es decir, que la gente se sienta segura para hablarnos con libertad y sin miedo a ser juzgados. Según la misma autora, las capacidades que involucra la empatía son las siguientes:


1. Reconocer los sentimientos en uno mismo y en los demás: cuanto más amplia la gama de emociones que experimentamos y cuanto más elevado nuestro conocimiento de las emociones (es decir, la habilidad de identificar y categorizar correctamente nuestras emociones) mayores son las posibilidades de ‘’leer’’ correctamente el mensaje emocional de otra persona. Similarmente, Goleman (2012) menciona que la empatía se construye sobre la conciencia de uno mismo; cuanto más abiertos estamos a nuestras propias emociones, más hábiles seremos para interpretar los sentimientos. Es ahí donde los componentes de la inteligencia emocional se comienzan a intercalar. El primer componente de autoconocimiento facilita el desarrollo de la empatía.


2. Adoptar la perspectiva de los demás: es la capacidad de detectar los pensamientos y conducta de otra persona. Es quizás la capacidad más básica y necesaria de la comunicación humana


3. Escuchar cuidadosamente a los demás: la buena escucha es esencial, como también lo es la habilidad de interpretar las indicaciones no verbales. Considerando que las emociones de las personas muchas veces no se expresan en palabras, con mucha frecuencia se manifiestan a través de otras señales También es esencial ‘’escuchar con los ojos’’. La clave para intuir los sentimientos de otro está en la habilidad de interpretar los canales no verbales: tono de voz, ademanes, expresiones faciales, posturas corporales etc (Goleman, 2012). Para esto, es útil realizar ejercicios de identificación de emociones en las otras personas para poder desarrollar esta habilidad y fortalecerla poco a poco. Existe una herramienta online en la cual se muestran distintas expresiones faciales con el objetivo de distinguir cuál emoción específicamente se está mostrando (J. Amaya, comunicación personal, 19 de marzo de 2020) La herramienta se encuentra en una liga de internet llamada Do 2 Learn que se encuentra a continuación:  https://www.do2learn.com/games/feelingsgame/index.htm


4.Entender la diversidad: consiste en apreciar la diversidad, que significa aceptar a los demás y tolerar las diferencias; comprender que las diferencias individuales y grupales se complementan unas con otras y aportar fuerza y adaptabilidad al mundo que nos rodea. Esto permite ser sensibles y respetuosos de los sentimientos ajenos.


Asimismo, Omaoficial Co (2017) en su video ''¿Cómo tener empatía con el equipo de trabajo?'' recomienda ciertos puntos importantes que se muestran a continuación:

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Empatía y las relaciones sociales


El contenido anterior sobre la empatía tiene gran relación con las habilidades sociales.  Las habilidades sociales se refieren a capacidades para tratar con los demás de tal manera que uno sea capaz de obtener los resultados que desea de ellos y alcanzar metas personales (Panju, 2011). Según la misma autora, estas capacidades son la clave del liderazgo y la eficacia interpersonal. Esto incluiría la habilidad para: 


Comunicarse: escuchar abiertamente y enviar mensajes convincentes. Esta capacidad de comunicación es la clave para las relaciones interpersonales exitosas. Es la habilidad de usar capacidades verbales y no verbales para expresarse y promover intercambios eficaces con los demás.

Influir: al tener empatía y lograr conectar con el otro, es más fácil emplear tácticas eficaces para la persuasión. 

Cooperar: con otros y trabajar armoniosamente en equipo. La habilidad de cooperación es esencial tanto en el plano personal en familia como en el laboral ya que permite la interacción del equipo para lograr los objetivos previstos.

Manejar conflictos: un conflicto es una lucha o un choque de principios opuestos que genera angustia por la oposición de deseos incompatibles y ocurre durante toda la vida. Por lo tanto, es importante manejar los conflictos de manera constructiva para mantener un bienestar físico y psicológico. Para lograrlo es necesario abordar los sentimientos de ambas partes, por lo que, a través del diálogo se podrá conocer y resolver este tema. Por lo tanto, es importante negociar para solucionar los desacuerdos. 

En un estado de baja habilidad social, no se pueden mantener relaciones interpersonales íntimas con otras personas. A medida que éstas se desarrollen, se comenzará a establecer amistades, a tener un mejor liderazgo, facilitación de grupos y mejores relaciones 



Referencias:

Giner, F. (2013). Inteligencia Emocional: Empatía. Recuperado de http://www.cedin.com/recursos/blog/inteligencia-emocional-empatia.aspx

Goleman, D. (2012) La inteligencia Emocional: por qué es más importante que el coeficiente intelectual. D.F, México: Ediciones B,S.A.

Panju, M. (2011) 7 Estrategias para desarrollar la inteligencia emocional. Buenos Aires, Argentina: Editorial Bonum.

Escrito por
Paulina Girard